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martes, 8 de abril de 2008

Mujeres poetas santafesinas


La Universidad Nacional del Litoral (UNL) a través del Centro de Publicaciones junto con el Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe, presentaron la obra “Las 40. Poetas Santafesinas 1922-1981” de Concepción Bertone. Esta co-edición se enmarca dentro de la Colección Itinerarios de Ediciones UNL y fue presentada el martes 1 de abril en el Foro Cultural Universitario. La obra propone un recorrido por las producciones literarias de 40 mujeres santafesinas. Se encontrará a tres generaciones, que residen en Santa Fe, en otras provincias del país o incluso en otros lugares del mundo. Incluye además información breve de cada una de las poetas, ofreciendo a los lectores y lectoras una obra de consulta indispensable por la magnitud de su caudal.



jueves, 28 de febrero de 2008



De estar sola en el universo
esa es la mentira trivial
que me repito en las mañanas congeladas
el frío dentro construye su propia cuna
cuna de barrotes
sepelio de la madre que está lejos
abrumada por su propio frío

ella no es como debiera ser
yo no soy como debiera ser
voces dentro repiten la letanía del deber ser

deber ser perfecto
deber de ser como los otros aparentan
fósiles de felicidades inútiles.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Esperando a Godot

La espera es un ilusión, qué esperamos?quién espera?En la obra de Beckett, Vladimir y Estragón han sido perfilados como personajes cerca de la risa, cerca del drama, cerca del absurdo. El narrador no nos seduce con la facilidad de saber qué esperan.Los críticos literarios pueden afilar sus lápices (o disponer de su computadora) con este material; la crítica siempre implica alejarse un poco, re-elaborar tácticas, acercar teorías y sobre Beckett se ha escrito profusamente.
La espera de los hombres, de algo, de alguien que vendrá (ya no hoy, sino mañana). Con esta ilusión apoyamos nuestra cabeza en la almohada, aliviados con la promesa. En última instancia el deseo es lo que debe cumplirse, lo que se cumple debe desearse de nuevo, saciarse. Lo que ya fue alcanzado generará otro deseo, una nueva espera, que cada uno imagine lo que esperan los personajes de la obra, impele a imaginar lo que cada época (individuo, tribu) imagina que vendrá.

martes, 23 de octubre de 2007

Salir de lo autorreferencial


Aunque sea casi imposible, es un buen ejercicio sentirse desvalido a veces de la mirada autorreferencial para confrontar con sinceridad, sin leer lo que uno quiere leer, sin acomodar teorías con el viejo oficio de denostar lo creado. Pensar "con " puede ser un ejercicio enriquecedor, también imperfecto, inacabado, que no termina nunca, porque las dudas crecen sólo en mentes fértiles y las certezas florecen de la mano de títulos universitarios mediocres. El desafío es siempre el mismo, perpetuarnos en un par de poemas mejorados, hacer leer al otro su pequeña historia en nuestro cuento, recrear una familia inexistente durante cantidad de horas trabajosas, luchando con nosotros mismos y con lo que hemos aprendido hasta ahora.

domingo, 7 de octubre de 2007

Reflexiones sobre la novela


Si bien ya hemos traspuesto la valla de la división tajante en géneros, es muy distinto para el escritor dedicarse a la poesía o a la prosa. Personalmente no soy buena para escribir cuento, no me interesa tanto leerlos, así como tampoco su escritura, me seduce más la fragmentación de la poesía y el abismo de la novela, o tendría que decir el bloque de la novela, porque genera un esfuerzo casi físico en su realización; comenzando por el tiempo que hay que dedicarle a tamaña historia. Si bien el trabajo obsesivo del poeta con el lenguaje no puede equipararse con lo novelístico, el haber escrito poesía generará una buena prosa, cuidada y pertinente. Lo demás es un torbellino: la trama, donde nos enredamos o nos perdemos en el tiempo, los personajes, esos díscolos que Pirandello describió tan bien, hacen lo que quieren, se enemistan con el escritor, lo sabotean. Lo interesante es que el escritor sea el primer lector apasionado de su novela, quién sino se interesaría en ella si su creador se siente defraudado?

domingo, 30 de septiembre de 2007

La marca


Personalidades de los escritores: como en cualquier otro oficio, los hay introvertidos, extrovertidos, maníacos, fulgurantes, recalcitrantes.

Marca para todos: en un tiempo, tal vez en los primeros años se creó una necesidad de recluirse del mundo "real" en busca de algo menos doloroso, aburrido, estridente o cruel.

Ese irse para adentro, que es allí donde se cultiva ese mundo ideal, lo dejó a veces expuesto a ciertas críticas, porque estando en el mundo concreto ellos andaban "en la luna de Valencia" o en viajes siderales parecidos.

El escritor no anida adentro, no es autista, comienza a ver el mundo con ojos sacados de un torrente puro, como un niño.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Néstor Perlongher

foto: blogs.chueca.com/devaneos mentales

MATAN A UNA MARICA

Lo primero que se ven son cuerpos: cuerpos charolados por el revoleo de una mirada que los unta; cuerpos como películas de tul donde se inscribe la corrida temblorosa de un guiño; la hiedra viboresca de cuerpos enredados (drapeado en erección) al poste de una esquina; cuerpos fijos los unos, en su dureza marmoleante donde se tensa, preámbulo de jaba, jadeo en jade, la cuerda certera de una flecha; cuerpos erráticos los otros, festoneando el charol aceitoso con rieles en almíbar caricias arañescas que se yerguen al borde de la vereda pisoteada.
Cuerpos que del acecho del deseo pasan, después, al rigor mortis. En enjambre de sábanas deshechas las ruinas truculentas de la fiesta, de lo festivo en devenir funesto: cogotes donde las huellas de los dedos se han demasiado fuertemente impreso, torsos descoyuntados a bastonazos, lamparones azules en la cuenca del ojo, labios partidos a que una toalla hace de glotis, agujeros de balas, barrosas marcas de botas en las nalgas.

http://www.literatura.org/Perlongher/npmatan.html

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Eliot y las rosas

Hace mucho que no escribo: mejor es hacerlo cuando se tiene algo que decir. Mal dicho, siempre tenemos algo que decir, sólo que no encontramos la manera bella de decirlo. Bella en el sentido de este siglo, esto es bella para nosotros. Tuvimos muchos días de lluvia, esto debería haberme provocado a recapacitar, como los animales cuando deben estar confiscados a sus cuevas. Hoy salió el sol, es la señal de mejores tiempos interiores, que son los únicos que existen. Eliot les regala esta estrofa: "cenizas en la manga de un viejo/es todo lo que dejan las rosas quemadas".

Si esto no es hablar del tiempo, el tiempo, dónde está?

domingo, 9 de septiembre de 2007

La fuga de uno mismo

foto: banco solo, Bruselas-Bélgica

Después de publicar el artículo sobre Nestor Sánchez, una figura de nuestra literatura que se mantuvo marginal a pesar de su enorme talento, me pregunto quién no quizo alejarse de sí mismo por un tiempo y la paradoja es que esto sería la muerte y esa era la figura que este escritor más temía. Qué es la muerte más que un alejamiento definitivo de nuestro ego, conocido sólo en parte, sumido en la oscuridad la mayor de las veces. Para qué escapar de lo que desconocemos o conocemos mal, tal vez porque lo encubierto genere dudas y temores?. Exorcisamos los escritores los demonios de la vida y de la muerte? por lo menos los embaucamos un rato con nuestros trucos a los que nos aferramos como a una tabla de salvación. Para qué escapar, lo que tememos ya está aquí. Va y viene como una sombra, como un viento sin nombre.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Pena


La primera vez que vimos el mar no nos gustó,

nuestras costas son heladas,

las olas se enfrentaron como titanes

contra nuestras rodillas flacas,

te caiste y te levantaste maldiciendo.

Este país está lejos de todo y nos dio un río de latas y barro,

“yo confiaba en el mar”, decias y tratabas de enderezarte.

sábado, 25 de agosto de 2007

Experimento





Como el que quiere escribir y nunca encuentra un argumento

seguramente empezó a pensar
en qué parte de la mente se acumulan las historias
cuando lo que debía preguntarse
era cuándo o por qué perdía el interés por todo
es cierto que el deseo es eso, lo que no puede ser consumado

etapas de la vida le sonaba a vejez
así como sublimar, escribir porque sos tan cobarde
que no vas a ir por la vida cometiendo acciones brillantes
que ya por otra parte pasaron de moda
los personajes no deberían cometer actos ajenos a esta premisa
serían laxos, agónicos sin grito, bonitos y alargados
sus historias serían fatuas, sin carne,
nadie las recordaría
como esos chismes de los que no podemos recordar detalle
ni quien nos contó qué

habría entonces un alarde del lenguaje
la forma de demostrar los años académicos
la superioridad
la fineza de las construcciones
la aspereza para criticar entre líneas

así es tu época: gris sin pastillas
debés tomar tu dosis para sobrevivir aunque
los únicos sobresaltos sean las manifestaciones con menos personas
que policias,
te asomás por la ventana de la oficina y los ves
luchando
por algo.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Desocupados


Las ocupaciones en el barrio
van mermando
como se agotan los huevos
de una canasta

el carnicero se ata a su res
los operarios sacan su "overall" al balcón

los subocupados del poema
comienzan a hambrear de las palabras
como una veleta frente al mar
se enamoran de sus propias promesas.

sábado, 11 de agosto de 2007

Desmanes

foto:fmmeducación

Cuando las cosas
se complican,
viene la poli.

martes, 7 de agosto de 2007

Juan L. Ortiz: el discreto encanto de la escritura


Los poetas se debaten entre por lo menos, dos posiblidades: contar los acontecimientos (con lo que no coincidía Drummon de Andrade) algo fomentado magistralmente por la poesía norteamericana; expresar los sentimientos (elijan el ejemplo, hay muchos). Lo que queda es plasmar la inspiración sobre la base del lenguaje. Extraer de las palabras todo, elegirlas según conveniencias de verdad y belleza, conceptos hace tiempo amigados. También pueden elegirse por jerarquía, por reputación, tramando con ellas una costosa tela. Dentro de esta elección puede estar el barroco y neo-barroco, al que Borges tildaba de pedante, de alardear con el lenguaje, pero esa es otra discusión.

Hay autores que jugaron con la sonoridad haciendo que las palabras se transformasen por ritmo y por color en un río, por ejemplo, el poeta argentino Juan L. Ortiz, podía adentrarse en la anécdota, podía expresar sus sentimientos, pero lo primero era el lenguaje, palabras limadas, adjetivos en cantidad pero elegidos. Una música propia que no nos remitía a la retórica:

“Regresaba
--¿Era yo el que regresaba?--
en la angustia vaga
de sentirme solo entre las cosas últimas y secretas.
De pronto sentí el río en mí,
corría en mí
con sus orillas trémulas de señas,
con sus hondos reflejos apenas estrellados.
Corría el río en mí con sus ramajes.
Era yo un río en el anochecer,
y suspiraban en mí los árboles,
y el sendero y las hierbas se apagaban en mí.
¡Me atravesaba un río, me atravesaba un río!”

sábado, 4 de agosto de 2007

Diario de escritor


¿Deja el escritor su oficio cuando escribe su diario? sería una división ficticia, la escritura ya está instalada. Ya sea la enumeración de lugares para ir a comer de Susan Sontang, la antipatía que tuviese Sylvia Plath con su madre, las recaídas de John Chever en el alcoholismo o sus declaraciones de homosexualidad.

La riqueza de los diarios de los escritores es infinita porque descienden a las tribulaciones de la vida cotidiana de cualquier mortal, pero no está ausente su historia de ese día con el oficio y si no hablan de literatura expresan esos sufrimientos eternos (la lucha para conseguir dinero, criar a los hijos, aceptar una sexualidad diferente, la enfermedad o la sensación de sentirse solo en medio de una familia).

El escritor es uno más, cercado por las alegrías y angustias de la vida, adentrarse en esos diarios es ver fragmentos de la propia escritos con virtuosismo y teñidos de dudas planteadas visceralmente. Se entiende que en algunos casos el autor pida que los diarios no sean publicados hasta después de su muerte. Es imposible escribir un diario honesto sin herir a alguien, generalmente a los más cercanos.

No hay tonos grises en estos diarios, algo presente son las dudas sobre la propia creación y la lucha por instalarla en un lugar público. En Chever el debate entre sus intensos deseos, que no hubieran sido “bien vistos” en la sociedad de la época y la necesidad de llevar una vida normal, burguesa junto con otra, transgresora y llenándolo de culpas. En Plath el debate estaba entre ser buena escritora y buena madre, la ira que se desataba cuando comprobó que era mucho más fácil para su marido Ted, conciliar los dos mundos. Sontag en sus diarios mezcla de nuevo su vida privada con la pública, sus amores nuevos, sus descubrimientos de las ciudades y de la gente; su intimidad siempre ligada a su obra y al amor, a la sexualidad y a la vida intelectual. Temores y sueños puestos en cuadernos escolares.

viernes, 27 de julio de 2007

Querida Sylvia


Sylvia Plath es de un talento particular (digo es aunque hace más de 30 años que está muerta).
Pudo haber vivido más, pero una daga se interponía entre la vida y ella: la necesidad de ser perfecta, ergo la necesidad de competir. No creo en esa lucha de ser la mejor para uno mismo, eso es muy oriental, en occidente la perfección o su simil, la apariencia de, es con relación a los otros y es como un pollo recién horneado, se siente el olor a mucha distancia. No se puede ser brillante con la cabeza de otro. Sylvia vivió torturada por no cumplir con cierto modelo, cuando en realidad estaba escribiendo una de las mejores poesías de su época. La duda acompaña a la competencia porque hay mucha gente mejor que nosotros, según el barómetro de la banalidad.
Sylvia quería ganar premios y además quería ser buena cocinera y por encima de todo no defraudar a nadie, en especial a su padre, el gran coloso. Si pueden lean sus Diarios, para saber lo que es luchar día tras día con los fantasmas de la perfección: no ser perfecto duele. Tener que molestarse en trabajar para poder comer y comprar una casa, duele.
Sí, Sylvia, a todos nos duele.

miércoles, 25 de julio de 2007

Paraísos perdidos

foto: darkboutique

La necesidad de interrumpir la rutina (el hábito) es tan fuerte que aún disfrutamos de los acontecimientos más terribles que nos liberen de aquella prisión. La lucha contra una enfermedad, la muerte súbita de alguien, no tan cercano que nos devaste; pero incluso en esos casos, al principio experimentamos una suerte de adrenalina, algo así como la mejoría antes de la muerte (el dolor y la ausencia vienen tiempo después). El hábito es el lastre que encadena a un perro a su vómito, dice Beckett. Proust habla de la vida como de una sucesión de paraisos denegados. A eso llamaríamos melancolía, la tristeza por el objeto perdido. Los góticos para implantar otro orden, implantan éste que por cierto liga más a la muerte que a la vida; pero tiene la intensidad de lo negro, lo imposible, lo que se romperá por la pendiente.

lunes, 23 de julio de 2007

Eric Kandel: el lenguaje no sería necesario para la conciencia.

El premio nobel en una entrevista sabrosa (lamentablemente no está completa): " Los monos tienen conciencia, los perros tienen conciencia. El lenguaje, por supuesto, nos permite expresar nuestros pensamientos y sentimientos. Pero no estoy seguro de que la conciencia necesite como prerrequisito la capacidad de hablar."

http://www.clarin.com/suplementos/cultura/2007/07/21/u-01211.htm

domingo, 22 de julio de 2007

No sé lo que quiero, pero lo quiero ya

Si la inmediatez en que ahora vivimos o nos des-vivimos le permite a la poesía existir, como acto no sólo circunscripto al ámbito de los escritores, no es una pregunta nueva. Me pregunto si este momento que nos toca vivir acepta cualquier tipo de arte convencional. Una amiga me decía hace un par de años que cada vez estamos más vertiginosos, que no aceptamos "que no pase nada", que nuestro corazón no acepta algo menor a una película yankee y menos de esa sangre o ese ritmo indefectiblemente mueve nuestra mano hacia el zapping. Todo el tiempo tiene que explotar un flash en nuestra cabeza, nos gusta el bombardeo y ya nos hicimos adictos. Antes nunca valoré el silencio, ahora en ocasiones siento que no hay ningún lugar de la ciudad donde me pueda sentar sin escuchar la tv, música o algo, parece que ya convivimos con esto, una suerte de endovenosa de adrenalina. También el arte se ha quebrado hacia la mezcla y el estremecimiento: tenemos contados minutos para sorprender al espectador, ¿existe todavía alguna sorpresa? Por supuesto que los muertos de la tele nos afectan profundamente unos segundos y enseguida estamos comprando un coche o un whisky. No quedamos instalados en nada. Esto que antes se llamaba lo coyuntural, lo que mañana pasará, llegó para quedarse.

viernes, 20 de julio de 2007

Inspiración

No creo en la inspiración, si fuera por ella, por esa suerte de musa, tendría todo el tiempo un papel (una pantalla) en blanco. Tampoco en la creación, sino en la re-creación, no puedo escribir sin un buen libro (bueno en el sentido de moverme a escribir). Para mí, entonces la inspiración sería una suerte de creatio manoseada, en versiones de muchas lenguas, adobadas con melancolías personales y mucho tiempo dedicado a escribir.